Pablo, Hugo, David y Carlos iban andando por las calles de Adamuz, tirando huevos y gachas. Carlos iba tirando huevos a las puertas, Rafa las gachas, mientras que Pablo y David tocaban los timbres para molestar.
Sin esperarlo tocaron a una puerta y salió un hombre. Los niños, asustados, corrieron hacia un campo abandonado y se adentraron en la pequeña casa que allí había.
El hombre, que los había seguido, pasó por la casa con una linterna buscando a los niños, pero se alejó sin verlos.
Los niños respiraron con tranquilidad porque pensaban que estaban a salvo. Pero el hombre volvió a pasar y entró por la ventana.
Los niños se volvieron a esconder pero el hombre toco en la puerta y se volvieron locos de miedo. El hombre dio una patada a la puerta y se abrió pero los niños salieron de la casa asustados y corriendo intentado despistar al hombre.
Después de mucho correr, encontraro otra casa muy diferente a las demás. Cuando entraron las puertas se cerraron de inmediato. Empezaron a ver venir luces del otro lado de la casa. Los niños cerraron los ojos y empezaron a gritar ycorrer de un lado para otro de la casa.
Cuando llevaban allí dentro varias horas, y sin saber cómo, se encontraron al hombre que les advirtió para que no volviesen a molestar en las casa más. En ese momento las puertas se abrieron y los niños no dudaron en irse.
Cuando llegaron al pueblo contaron todo lo que les había pasado a los amigos pero nadie se lo creía, aunque para ellos fue un día inolvidable.
Francisco Velasco – 1ºB

